El remake de Bloodborne lleva años siendo una de las peticiones más repetidas de los seguidores de PlayStation, pero el problema podría ir mucho más allá del dinero o de encontrar un estudio dispuesto a desarrollarlo. El clásico de FromSoftware sigue vendiendo copias en 2026 y, aun así, no hay ninguna nueva versión anunciada. Las últimas declaraciones de Shawn Layden ayudan a entender esta aparente contradicción: tener un juego de éxito no significa que resulte sencillo recuperarlo.
El remake de Bloodborne no depende únicamente de Sony
Durante una entrevista en el pódcast The Trophy Room, Shawn Layden, antiguo responsable de PlayStation durante buena parte de la generación de PS4, abordó las dificultades que rodean el regreso de Bloodborne. Su explicación apunta a un obstáculo menos visible que los problemas técnicos: la necesidad de alcanzar acuerdos entre las distintas compañías vinculadas al juego.
Layden señaló que en la situación intervienen Sony, que publicó el título; FromSoftware, responsable de su desarrollo; y Kadokawa, principal accionista del estudio japonés. Según su valoración, conseguir que todas las partes compartan una misma visión y den su aprobación puede ser el mayor desafío.
Esto no demuestra que exista un conflicto legal abierto ni que alguna de las empresas esté bloqueando actualmente un proyecto concreto. Tampoco se ha detallado públicamente cómo se distribuyen todas las facultades contractuales sobre la propiedad intelectual. Lo relevante es que, para Layden, la coordinación empresarial representa una barrera importante, incluso cuando existe interés por recuperar un videojuego.
Por qué el remake de Bloodborne plantea un dilema creativo
El antiguo directivo también recordó que recuperar una obra veterana exige encontrar un equilibrio complicado. Por una parte, hay que conservar aquello que hizo especial al original; por otra, se espera que una nueva edición consiga despertar un entusiasmo comparable al de su lanzamiento.
En Bloodborne ese desafío resulta especialmente delicado. Su identidad no depende solamente de los escenarios góticos de Yharnam o de sus criaturas. El ritmo agresivo del combate, la forma de recuperar salud al atacar y la sensación de peligro constante forman parte de una experiencia muy reconocible. Modernizar sus gráficos sería una tarea distinta a reinterpretar sus sistemas jugables.
Ahí aparece una pregunta que rara vez tiene una respuesta sencilla: ¿hasta dónde debería llegar una nueva versión? Un remake podría transformar numerosos elementos visuales y técnicos, mientras que una remasterización conservaría una base mucho más cercana a la original. Un parche de rendimiento sería una intervención todavía más limitada. Son tres posibilidades diferentes, con necesidades de desarrollo y expectativas distintas.
Bluepoint y Miyazaki: las pistas de un regreso que nunca llegó
Las palabras de Layden, pronunciadas en The Trophy Room: A PlayStation Show, adquieren más interés al recordar los intentos y opiniones que han rodeado a Bloodborne durante los últimos años. Según distintas informaciones, Bluepoint Games llegó a proponer un remake antes de que PlayStation cerrara el estudio. Sin embargo, FromSoftware supuestamente no habría querido continuar con aquella propuesta.
Conviene distinguir esa información de un anuncio oficial. No se ha confirmado que el remake estuviera en producción ni que existiera una fecha de lanzamiento prevista. Que una idea llegara a plantearse tampoco significa que todas las compañías implicadas hubieran aprobado su desarrollo.
A esto se suma una interpretación compartida anteriormente por Shuhei Yoshida, otro antiguo directivo de PlayStation. Yoshida consideraba que Hidetaka Miyazaki siente un enorme aprecio por Bloodborne y que preferiría que nadie más se encargase de rehacerlo, aunque sus responsabilidades le impidan dedicarle personalmente el tiempo necesario. Se trata de la opinión de Yoshida, no de una prohibición confirmada por Miyazaki.
El propio Layden recuerda con especial cariño su colaboración con FromSoftware tanto en Bloodborne como en el Demon’s Souls original. Precisamente, el precedente de Demon’s Souls demuestra que una obra del estudio puede regresar con una nueva interpretación técnica y visual. Pero ese antecedente no garantiza que las circunstancias creativas y empresariales sean idénticas para Bloodborne.
Un juego que sigue vendiendo mientras FromSoftware mira al futuro
La situación resulta todavía más llamativa al observar la actividad comercial del título. Como explicamos recientemente al analizar las ventas de Bloodborne y sus jugadores en 2026, las estimaciones de Alinea Analytics apuntan a unos 10,4 millones de ejemplares vendidos desde su estreno y a nuevas compras durante este año. Son cifras estimadas, no datos oficiales actualizados por Sony, pero reflejan que el interés por Yharnam continúa.
Bloodborne se estrenó en marzo de 2015 para PS4 y sigue ligado a aquella versión. Es posible jugarlo en PS5 mediante retrocompatibilidad, pero no ha recibido una edición nativa para la consola, una remasterización, un remake ni una secuela. La página oficial de Bloodborne en PlayStation permite consultar el título original.
Mientras tanto, FromSoftware continúa desarrollando otros proyectos. Uno de ellos es The Duskbloods, cuyo lanzamiento en Nintendo Switch 2 se ha retrasado hasta 2027. Su existencia no demuestra que esté impidiendo un nuevo Bloodborne, aunque sí recuerda que el estudio mantiene compromisos creativos propios y que sus recursos no son ilimitados.
También hay movimiento fuera de los videojuegos. Según la información recogida por Eurogamer, se encuentra en desarrollo una película de animación basada en Bloodborne, con el creador de contenido Jacksepticeye como coproductor. Este proyecto demuestra que existen iniciativas para explorar la franquicia en otros formatos, aunque una adaptación audiovisual no equivale a la aprobación de una nueva entrega o un remake.
Por ahora, el remake de Bloodborne continúa sin confirmación oficial. Las declaraciones de Layden permiten entender por qué las ventas y el entusiasmo de los aficionados no bastan para garantizar su regreso: también hacen falta acuerdos y una visión creativa compartida. Y mientras no llegue ese entendimiento, la gran pregunta sigue abierta: ¿preferiríais un remake completo o bastaría con una versión mejorada que respetase al máximo el juego de 2015?












