Hay videojuegos que desaparecen de las conversaciones pocos meses después de estrenarse. Otros, en cambio, consiguen que su nombre siga apareciendo cada vez que se habla del futuro de una consola. Las ventas de Bloodborne demuestran que la aventura de FromSoftware pertenece al segundo grupo: más de once años después de su lanzamiento, todavía encuentra nuevos compradores y mantiene una comunidad activa.
Lo curioso es que este interés continúa sin que Sony haya anunciado una versión mejorada, un remake o una adaptación para ordenador. Y las últimas estimaciones del mercado permiten hacerse una idea de cuánto movimiento sigue generando el título exclusivo de PS4.
Las ventas de Bloodborne siguen creciendo incluso en 2026
Según los datos compartidos el 30 de octubre por Rhys Elliott, analista de mercado de Alinea Analytics, Bloodborne habría vendido 10,4 millones de copias desde su estreno en 2015. La consultora también calcula que el juego ha generado unos 317 millones de dólares en ingresos.
Sin embargo, uno de los detalles más interesantes está en sus resultados recientes. Durante 2026, el título habría sumado 251.000 copias vendidas, una cantidad llamativa para una producción que lleva más de una década disponible y que no ha recibido una nueva edición para las consolas actuales.
Conviene aclarar que hablamos de estimaciones elaboradas por Alinea Analytics, no de cifras oficiales comunicadas por Sony. Aun así, ofrecen una perspectiva interesante sobre la capacidad de Bloodborne para seguir atrayendo compradores sin depender de una campaña de lanzamiento ni de novedades importantes.
Casi medio millón de jugadores regresaron a Yharnam durante octubre
Las compras son solo una parte de la historia. Alinea Analytics también estima que casi 500.000 personas jugaron a Bloodborne durante octubre de 2026. No significa que todas lo comprasen ese mes, sino que el juego continúa formando parte de las partidas habituales de una cantidad considerable de usuarios.
El análisis permite observar, además, qué otros títulos disfrutaron esos jugadores durante el mismo periodo. Un 12 % también jugó a Elden Ring, mientras que un 6 % pasó por Dark Souls III y un 5 % dedicó tiempo a Sekiro: Shadows Die Twice.
Estos porcentajes no deben sumarse como si fueran grupos independientes, ya que una misma persona puede haber jugado a varios títulos. Lo que sí sugieren es una conexión entre diferentes obras de FromSoftware, con aficionados que siguen explorando sus mundos incluso después de haber terminado una aventura.
Resulta especialmente interesante porque Bloodborne propone una experiencia bastante particular dentro del catálogo del estudio. Su combate agresivo, la recuperación de salud al contraatacar y la ambientación de terror gótico ofrecen sensaciones diferentes a las de Elden Ring o Dark Souls, aunque compartan una filosofía de dificultad y aprendizaje.
El legado de FromSoftware también depende de conservar sus juegos
Bloodborne llegó a PlayStation 4 en 2015, desarrollado por FromSoftware y publicado por Sony Interactive Entertainment. Su ciudad de Yharnam, las criaturas deformadas por una misteriosa enfermedad y el progresivo descubrimiento de un horror mucho mayor ayudaron a construir una identidad reconocible.
Parte de su atractivo reside en que no se limita a repetir la fórmula de Dark Souls. Aquí se recompensa la iniciativa, los escudos pierden protagonismo y cada enfrentamiento invita a asumir riesgos. Esa personalidad explica por qué todavía se habla del juego como una experiencia difícil de sustituir, incluso dentro de su propio género.
Pero mantener vivo un videojuego veterano también plantea cuestiones que van más allá de las ventas. Hace poco repasamos los problemas de seguridad que afectan al online de Dark Souls II y III, un ejemplo de cómo las funciones de títulos antiguos pueden necesitar atención muchos años después de su estreno.
También resulta llamativo que la influencia del estudio continúe extendiéndose a nuevos proyectos. Queen’s Domain recupera la exploración clásica de King’s Field, una de las sagas anteriores a los grandes éxitos modernos de FromSoftware. Son propuestas muy diferentes, pero muestran cómo determinadas ideas de diseño pueden conservar su atractivo durante décadas.
Las ventas de Bloodborne reavivan la petición de un parche a 60 FPS
Con semejante actividad, resulta inevitable preguntarse qué ocurriría si Bloodborne recibiera alguna mejora oficial. El propio Rhys Elliott reconoce que es uno de sus videojuegos favoritos y aprovecha sus estimaciones para pedir un parche a 60 FPS o un remake.
La petición tiene sentido desde el punto de vista del jugador. Bloodborne continúa asociado a su versión original de PS4, con una presentación limitada a 30 imágenes por segundo. Una actualización que mejorase la fluidez permitiría redescubrir sus combates sin necesidad de modificar el diseño de la aventura.
Un remake sería una apuesta diferente, con mayores posibilidades de renovación visual, pero también con un trabajo de desarrollo mucho más ambicioso. Y una versión para PC abriría la puerta a otro público. Sin embargo, Sony no ha anunciado oficialmente ninguna de estas opciones, ni tampoco una remasterización o secuela.
Hay otro matiz importante: vender cientos de miles de copias de un juego antiguo no garantiza que una nueva producción resulte rentable. Las estimaciones de ingresos acumulados tampoco permiten conocer los beneficios reales ni cuánto costaría desarrollar una edición renovada. Por eso, los datos sirven para medir el interés existente, pero no para anticipar una decisión empresarial.
Las ventas de Bloodborne en 2026 dejan, en cualquier caso, una conclusión difícil de ignorar: Yharnam todavía tiene visitantes y sigue convenciendo a nuevos cazadores. Mientras otros títulos necesitan grandes actualizaciones para recuperar la atención, esta aventura continúa funcionando con su propuesta original. ¿Preferiríais un sencillo parche a 60 FPS o creéis que Bloodborne merece regresar con un remake completo?












