Hay récords que se celebran por los segundos que se consiguen ahorrar. Otros, como el último récord de Super Mario Bros., necesitan medirse en milésimas. Más de cuatro décadas después de su lanzamiento en NES, el clásico de Nintendo se encuentra ante una situación extraordinaria: un jugador humano está a tan solo dos fotogramas de igualar una partida prácticamente perfecta realizada con herramientas informáticas.
El protagonista vuelve a ser Niftski, que aprovechó la noche de Halloween del 31 de octubre de 2026 para establecer una nueva marca mundial de 4 minutos, 54 segundos y 299 milisegundos. Lo consiguió durante una retransmisión en directo y, para hacer todavía más peculiar la ocasión, vestido del propio Mario.
El récord de Super Mario Bros. entra en territorio de milisegundos
La nueva marca supone una mejora aparentemente insignificante respecto a su anterior récord, establecido en agosto de 2026 con un tiempo de 4:54.332. La diferencia es de apenas 33 milisegundos, equivalentes aproximadamente a dos fotogramas.
Sin embargo, cuando hablamos de speedruns de Super Mario Bros., una diferencia tan pequeña puede representar meses de entrenamiento. La categoría any% permite completar el videojuego utilizando los métodos y atajos legales más rápidos, incluidas las conocidas tuberías que transportan a Mario entre mundos. El objetivo no es superar todos los niveles, sino llegar al final en el menor tiempo posible.
Lo realmente llamativo es que el récord ya no se compara únicamente con las marcas de otros jugadores. La referencia más importante es ahora una ejecución asistida por ordenador que establece hasta dónde puede llegar el personaje respetando las mismas limitaciones de control que una persona.
Por qué superar los 4:54.265 es prácticamente imposible
Para entender la magnitud de lo conseguido hay que conocer los TAS (tool-assisted speedruns). Estas partidas utilizan herramientas capaces de introducir movimientos fotograma a fotograma, lo que permite calcular ejecuciones de una precisión difícilmente alcanzable jugando en tiempo real.
El TAS que respeta las reglas de los jugadores humanos completa Super Mario Bros. en 4:54.265. Eso significa que Niftski se encuentra a unos 34 milisegundos de empatar esa referencia, una distancia equivalente a dos fotogramas a efectos prácticos. Tras conseguir el récord, el propio jugador destacó en redes sociales lo cerca que estaba de alcanzar la perfección absoluta.
Existe una ejecución asistida todavía más rápida, de 4:54.032, pero hay un detalle fundamental: utiliza pulsaciones simultáneas de izquierda y derecha, algo imposible con un mando convencional de NES y prohibido en las partidas humanas. Por eso, el tiempo de 4:54.265 se considera el límite teórico válido para esta modalidad.
Esta diferencia evita una comparación engañosa. No se trata de que los jugadores todavía tengan que encontrar la manera de ahorrar dos décimas adicionales, sino de reproducir con sus propias manos una secuencia que ya ha sido optimizada hasta un extremo extraordinario.
El secreto está en los ciclos de 21 fotogramas de Nintendo
Una de las particularidades menos conocidas de Super Mario Bros. es su manera de gestionar el tiempo. El juego funciona aproximadamente a 60 fotogramas por segundo, pero completar un nivel unos milisegundos antes no siempre permite avanzar más rápidamente.
La explicación está en las llamadas frame rules, unos ciclos de 21 fotogramas que determinan cuándo puede cargarse el siguiente nivel. Esto provoca que dos ejecuciones ligeramente diferentes terminen registrando el mismo tiempo de transición si ambas llegan dentro del mismo ciclo.
Imaginemos que Mario alcanza el final de una fase cinco fotogramas antes que en otro intento. Si esa mejora no basta para acceder al ciclo anterior, la ventaja desaparece en la transición. Por eso, optimizar un speedrun no consiste únicamente en correr más rápido: también exige comprender qué movimientos pueden producir una reducción real del cronómetro.
El último nivel, 8-4, cambia por completo esta dinámica. Al no existir una transición posterior que absorba las pequeñas diferencias, cada movimiento puede influir directamente en el resultado final. Un salto, una aceleración o una pulsación ejecutada en el instante adecuado pueden separar una gran partida de un récord mundial.
Ahí reside precisamente el desafío pendiente. Los dos fotogramas que separan a Niftski del TAS no representan simplemente una mejora cualquiera, sino un margen diminuto que exige una ejecución final extraordinariamente precisa.
De la barrera de los 4:55 al duelo entre Niftski y LeKukie
La trayectoria de Niftski ayuda a comprender por qué esta nueva marca tiene tanta importancia. En 2021 se convirtió en el primer jugador que consiguió terminar Super Mario Bros. por debajo de los cuatro minutos y 55 segundos, una barrera que durante años había parecido casi inalcanzable.
Aquel logro llegó a compararse dentro de la comunidad con el histórico desafío atlético de correr una milla en menos de cuatro minutos. No porque ambas disciplinas sean equivalentes, sino porque representan el momento en el que un límite aparentemente insuperable deja de serlo.
La competición tampoco se ha detenido desde entonces. En junio de 2026, el speedrunner brasileño LeKukie arrebató el récord con un tiempo de 4:54.365, situado a seis fotogramas del límite teórico. Niftski recuperó el primer puesto en agosto con 4:54.332 y ahora vuelve a mejorar su propia marca.
Ambos continúan retransmitiendo intentos y buscando nuevas oportunidades para acercarse al TAS. Esta rivalidad resulta especialmente interesante porque las diferencias entre sus mejores partidas ya son tan reducidas que cualquier avance requiere un nivel de consistencia excepcional.
También demuestra algo curioso sobre los videojuegos clásicos. Mientras muchos títulos actuales evolucionan mediante actualizaciones, ajustes y nuevo contenido, Super Mario Bros. sigue ofreciendo desafíos competitivos con las mismas reglas fundamentales que tenía en 1985. Lo que ha cambiado es nuestro conocimiento sobre sus mecánicas y la capacidad de los jugadores para aprovecharlas.
La comunidad lleva años encontrando nuevas formas de disfrutar los plataformas de Nintendo. Un buen ejemplo fue la recreación de Super Mario Land dentro de Super Mario Maker, otra muestra de cómo los clásicos siguen inspirando desafíos décadas después.
La vigencia del personaje también se aprecia fuera de las partidas, como demuestra el reciente récord alcanzado por una ilustración original de Donkey Kong, una pieza que recuerda los primeros pasos de Mario antes de conquistar NES.
El récord de Super Mario Bros. se encuentra ahora en una frontera fascinante: después de más de 40 años, la distancia entre la mejor ejecución humana y la referencia asistida por herramientas apenas ocupa dos fotogramas. La pregunta ya no es si alguien puede terminar el juego en menos de cinco minutos. Es si Niftski, LeKukie u otro competidor conseguirán algún día una partida que iguale, movimiento a movimiento, el límite teórico.












