Una obra de Donkey Kong salvada de la basura hace historia

Una pintura de 1981 que muestra a Mario cuando todavía era Jumpman alcanza los 329.400 dólares tras pasar décadas olvidada en una colección particular.

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Ilustración estilo cómic de una subasta de arte original Donkey Kong, con martillo, cuadro enmarcado y recreativa retro.

Hay objetos que pasan décadas guardados sin que nadie sospeche su verdadero valor. El arte original Donkey Kong que una antigua empleada de Nintendo salvó de acabar en la basura es uno de esos casos. Una ilustración creada en 1981, cuando Mario todavía no tenía su nombre definitivo, acaba de venderse por 329.400 dólares. Lo sorprendente no es únicamente la cantidad, sino que una pieza fundamental de la historia de los videojuegos estuviera tan cerca de desaparecer.

De una oficina de Nintendo a una venta de 329.400 dólares

La protagonista de esta historia es Donna Darbous, antigua ejecutiva de publicidad de Nintendo of America. A finales de los años ochenta, mientras la compañía ampliaba sus oficinas estadounidenses, descubrió varias ilustraciones originales entre materiales destinados a la basura. Lejos de dejarlas allí, pidió permiso a su supervisor para conservarlas.

Darbous conocía bien aquella etapa de Nintendo. Había trabajado en publicidad, material promocional y embalajes durante el desembarco estadounidense de Super Mario Bros., The Legend of Zelda y Tetris, además de consolas como NES, Super NES y Game Boy. También contribuyó a establecer normas sobre cómo debían representarse los personajes de la compañía.

Las ilustraciones permanecieron olvidadas durante casi cuatro décadas. Cuando Darbous volvió a buscarlas, terminó encontrándolas en los cajones planos de una mesa de centro, acompañadas por antiguas litografías adquiridas en la República Checa. Después contactó con Travis Landry, fundador de Landry Pop Auctions. Aquellos dibujos que Nintendo había estado a punto de desechar estaban preparados para una segunda vida.

El arte original Donkey Kong conserva al primer Jumpman

Entre las piezas recuperadas destacaba una pintura de Leslie Cabarga, ilustrador estadounidense nacido en Nueva York en 1954. La agencia Dentsu se la encargó en 1981 para promocionar la recreativa Donkey Kong en Norteamérica. Su composición sirvió de base para los carteles distribuidos por Estados Unidos y también apareció en las cajas de los cereales Donkey Kong comercializados por Ralston Purina.

La escena resulta familiar para cualquier aficionado a Nintendo: Donkey Kong domina una estructura elevada junto a Pauline y arroja barriles contra un pequeño carpintero que intenta llegar hasta ellos. Ese personaje era Jumpman, el futuro Mario, mucho antes de convertirse en el protagonista de una de las sagas más conocidas del entretenimiento.

Según la casa de subastas, la pintura representa la primera aparición pública de Mario, todavía bajo su identidad original. Cabarga fue además el primer ilustrador estadounidense que dibujó al personaje. La obra mide 50 x 42 centímetros y combina acrílico sobre acetato con tinta y aerógrafo aplicados sobre cartulina.

Lo interesante es que no estamos ante una reproducción moderna ni ante un simple póster antiguo. Se trata de la composición original utilizada para fabricar material publicitario. Incluso conserva anotaciones en japonés y una hoja de orden de trabajo adherida, pequeños detalles que permiten comprender cómo se preparaban las campañas de Nintendo antes de la generalización de las herramientas digitales.

El fracaso de una recreativa que terminó creando a Mario

Para entender por qué esta ilustración tiene tanta importancia hay que regresar a 1980. Nintendo intentaba abrirse camino en los salones recreativos estadounidenses, pero Radar Scope no consiguió las ventas esperadas. Según la documentación de la subasta, quedaron aproximadamente 2.000 máquinas sin vender.

Hiroshi Yamauchi, entonces presidente de Nintendo, encargó a Shigeru Miyamoto desarrollar un nuevo videojuego que pudiera aprovechar aquel hardware. El resultado fue Donkey Kong, lanzado en 1981, una recreativa que convirtió un problema comercial en una oportunidad extraordinaria para la compañía.

Jumpman era inicialmente un carpintero que debía rescatar a Pauline mientras esquivaba los barriles del gorila. Su posterior nombre, Mario, se inspiró en Mario Segale, propietario del inmueble utilizado por Nintendo of America en el estado de Washington. La denominación se consolidó con Donkey Kong Jr. en 1982, antes de Mario Bros. en 1983 y Super Mario Bros. en 1985.

Aquí aparece uno de los aspectos más curiosos del arte original Donkey Kong: mientras los gráficos de la recreativa estaban condicionados por las limitaciones técnicas de la época, Cabarga podía representar a sus protagonistas con expresiones, gestos y detalles reconocibles. Aquella publicidad ayudó a dar personalidad a unos personajes que todavía estaban construyendo su identidad fuera de la pantalla.

Por qué una pintura de Nintendo supera todas las previsiones

La venta tuvo lugar el 28 de octubre de 2026, dentro de la subasta Jumpman: The Beginning of an Icon, Important Original Art and Artifacts from Nintendo History, organizada por Landry Pop Auctions. La pintura figuraba como lote 102 y tenía una estimación inicial de entre 100.000 y 150.000 dólares.

El resultado final, 329.400 dólares, superó en más del doble el límite superior previsto. Según GameRant, la operación establece un récord para una obra de arte relacionada con videojuegos vendida en subasta. Conviene distinguir esta categoría de la venta de videojuegos físicos: una copia precintada del primer The Legend of Zelda llegó a acercarse a los 900.000 dólares, mientras que un prototipo de Pokémon Rojo superó los 100.000 dólares.

La pintura también presenta un estado de conservación notable. Mantiene colores vivos, aunque muestra un desgaste leve en los bordes y pequeños desperfectos en el papel protector. Son señales compatibles con su antigüedad que no impiden apreciar la composición original. La ficha oficial de Landry Pop Auctions permite consultar sus características y el resultado de la venta.

Más allá de la cifra, esta operación pone el foco en una parte del patrimonio del videojuego que durante años recibió mucha menos atención que las consolas o los cartuchos: los dibujos, diseños y materiales publicitarios que ayudaron a construir personajes históricos. Su valor no depende solamente de la rareza, sino también de lo que cuentan sobre los primeros pasos de Nintendo en Occidente. Ese legado sigue presente en iniciativas como la colección del 40 aniversario de Super Mario para Nintendo Switch y en propuestas de coleccionismo como los sets de LEGO Super Mario previstos para 2027 con nuevas minifiguras.

El arte original Donkey Kong ha pasado de estar a punto de desaparecer a convertirse en una pieza de colección extraordinariamente cotizada. Y deja una pregunta interesante: ¿cuántas ilustraciones de aquella época se habrán perdido sin que nadie llegara a conocer su importancia?

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