Jugar a 60 imágenes por segundo no siempre significa competir en igualdad de condiciones. El input lag de Switch 2 se ha convertido en uno de los aspectos más preocupantes de Call of Duty: Modern Warfare 4, después de que Digital Foundry detectara una diferencia considerable en la respuesta de los controles respecto a PlayStation 5. Un problema que cobra especial importancia cuando ambas consolas comparten las mismas partidas online.
La adaptación desarrollada por Digital Legends consigue trasladar prácticamente toda la experiencia del shooter de Activision a la consola de Nintendo. Sin embargo, las nuevas mediciones plantean una cuestión bastante más importante que la calidad gráfica: ¿hasta qué punto puede competir un jugador cuando sus acciones tardan más en reflejarse en pantalla?
El input lag de Switch 2 puede decidir un tiroteo en Modern Warfare 4
En un multijugador tan rápido como el de Call of Duty, unas pocas décimas de segundo pueden separar una eliminación de una derrota. Por eso llaman especialmente la atención los resultados publicados por Digital Foundry el 30 de octubre, obtenidos utilizando mandos inalámbricos en ambas plataformas.
En PlayStation 5, con una pantalla funcionando a 60 Hz y un DualSense, la latencia registrada fue de 49,1 milisegundos. En Nintendo Switch 2, utilizando el Pro Controller y jugando con la consola conectada al televisor, la cifra aumentó hasta los 80,7 milisegundos. Hablamos de aproximadamente un 64 % más de retraso.
La situación empeora al utilizar la consola como portátil. En ese escenario, la respuesta se sitúa en 100 milisegundos de media, prácticamente el doble que en PS5. Además, las mediciones oscilaron entre 83 y 125 milisegundos, una irregularidad que puede complicar todavía más los enfrentamientos.
Para entenderlo mejor, esos 31,6 milisegundos adicionales del modo televisor equivalen aproximadamente al tiempo que duran dos fotogramas a 60 fps. En portátil, la diferencia media alcanza los 50,9 milisegundos, cerca de tres fotogramas. No significa que el juego pierda necesariamente esas imágenes, sino que la respuesta a las órdenes del jugador llega más tarde.
El juego cruzado convierte la latencia en una desventaja real
El problema no sería tan delicado si los usuarios de Switch 2 compitieran exclusivamente entre ellos. Sin embargo, Modern Warfare 4 permite el juego cruzado con PlayStation 5 y Xbox Series X|S, de manera que jugadores con respuestas de control diferentes pueden encontrarse en una misma partida.
Imaginemos un enfrentamiento en el que dos rivales aparecen frente a frente y reaccionan prácticamente al mismo tiempo. Si uno utiliza PS5 y el otro juega en Switch 2, las mediciones indican que la orden del segundo tardará más en reflejarse en pantalla. Eso no garantiza que pierda el duelo, porque también intervienen la puntería, la posición y otros factores, pero introduce una desventaja adicional.
Hay otro detalle importante: no debemos confundir este fenómeno con el ping de la conexión. El input lag mide el retraso entre una acción y su respuesta visual, mientras que la latencia de red depende de la comunicación con los servidores. Por tanto, disponer de una conexión rápida no elimina automáticamente el retraso detectado por Digital Foundry.
La irregularidad del modo portátil también merece atención. No es lo mismo acostumbrarse a una respuesta ligeramente más lenta pero constante que encontrarse con variaciones importantes entre distintas acciones. Para quienes dependen de movimientos precisos, correcciones rápidas de puntería o disparos en el último instante, esa falta de consistencia puede resultar especialmente molesta.
Por qué alcanzar los 60 fps no soluciona el problema
Esta diferencia ayuda a entender por qué el rendimiento gráfico y la respuesta de los controles deben analizarse por separado. Como explicamos ayer en nuestro análisis del rendimiento de Modern Warfare 4 en Switch 2, la adaptación consigue acercarse a los 60 fps en multijugador, una cifra muy meritoria para el hardware portátil.
Digital Foundry confirma que ese objetivo se mantiene durante buena parte de las partidas. No obstante, los tiroteos con numerosos efectos de humo o determinadas situaciones, como mirar a través del visor de un escudo antidisturbios, pueden provocar descensos hasta la franja de los 50 fps e incluso, ocasionalmente, hasta los 40 y muchos. Estas bajadas son más frecuentes en portátil.
El VRR ayuda a suavizar las variaciones de fluidez en pantallas compatibles, pero no debe confundirse con una solución al input lag. Una imagen visualmente más estable no garantiza que el tiempo transcurrido entre pulsar un botón y observar el resultado se reduzca hasta igualar el de otras consolas.
La diferencia también afecta a otros modos. La campaña funciona generalmente a 30 fps estables, mientras que DMZ puede alcanzar los 40 fps utilizando una pantalla de 120 Hz. Estas tasas inferiores implican una respuesta menos inmediata, algo perceptible en acciones como apuntar, conducir o superar secuencias que exigen reaccionar rápidamente.
Una conversión notable que todavía tiene una cuenta pendiente
Conviene poner estos resultados en perspectiva. Call of Duty: Modern Warfare 4 llegó el 23 de octubre de 2026 a Nintendo Switch 2, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Su estreno supuso el regreso de la franquicia a una consola de Nintendo después de más de una década, desde Call of Duty: Ghosts para Wii U en 2013.
Digital Legends, el estudio especializado en adaptaciones que ha trabajado en esta versión junto al proyecto de Infinity Ward y Activision, ha conseguido conservar todos los modos principales y características técnicas destacadas, como el humo dinámico, el clima en tiempo real, la nueva iluminación global y la resolución dinámica apoyada en DLSS. Incluso el tamaño de instalación se reduce a 88 GB, frente a los 120 GB de PS5.
Por eso, la valoración general de Digital Foundry es positiva. No estamos ante una mala conversión, sino ante una adaptación técnicamente ambiciosa cuyo principal punto débil afecta precisamente a la competitividad. Y ese detalle pesa especialmente en una franquicia donde el multijugador constituye uno de sus mayores atractivos.
Por ahora, ni Activision ni los estudios responsables han reconocido públicamente el problema de latencia. Tampoco existe confirmación de que una futura actualización pueda reducirlo. Sería precipitado asegurar que bastará con un parche, aunque también lo sería considerar que estas cifras son definitivas.
La conclusión es bastante clara: el input lag de Switch 2 merece tanta atención como sus gráficos o sus fotogramas por segundo. Poder disfrutar de Modern Warfare 4 en portátil es un logro importante, pero quienes busquen competir al máximo nivel deberían tener presentes estas diferencias antes de elegir plataforma. La gran pregunta ahora es si Activision conseguirá acercar la respuesta de los controles a la de PS5 o si esta desventaja seguirá acompañando al juego cruzado.
Fuente: Digital Foundry, análisis técnico publicado el 30 de octubre de 2026.












