En muchos shooters, descubrir dónde se encuentra el enemigo supone una ventaja casi definitiva. el gameplay de Fragmentary Order quiere convertir esa ventaja en un riesgo: sus sensores pueden detectar amenazas, pero también revelar la posición de quien los utiliza. Es una de las ideas que más llaman la atención del nuevo proyecto de Nikita Buyanov, el responsable de Battlestate Games, creadores de Escape from Tarkov.
El gameplay de Fragmentary Order ofrece unos 14 minutos de acción y permite conocer mejor la propuesta de Rant Gaming Studios. Se trata de un FPS multijugador de ciencia ficción dura para PC, ambientado en un futuro donde las corporaciones han convertido la guerra en un negocio y los soldados ya ni siquiera necesitan arriesgar sus propios cuerpos.
El gameplay de Fragmentary Order demuestra que la información también puede delatarte
Uno de los aspectos más interesantes del juego es su manera de entender el reconocimiento del terreno. En lugar de apostar por dispositivos capaces de localizar rivales sin consecuencias, Fragmentary Order plantea un sistema de sensores electromagnéticos que también expone la firma de quien los utiliza.
Esto significa que buscar información puede comprometer la seguridad de toda la escuadra. Conocer la ubicación de una amenaza no garantiza que el enemigo desconozca la tuya, por lo que explorar, vigilar y decidir cuándo entrar en combate podrían convertirse en decisiones tan importantes como la puntería.
La idea recuerda a uno de los grandes debates de los shooters tácticos: cuánto poder deberían ofrecer las herramientas de vigilancia. Hace poco analizamos cómo los cambios en las torres UAV de DMZ afectan al sigilo y la información. Aunque ambos títulos utilizan sistemas diferentes, comparten una preocupación: evitar que localizar enemigos elimine buena parte de la incertidumbre.
El vídeo oficial de presentación del gameplay de Fragmentary Order también muestra enfrentamientos, búsqueda de suministros y herramientas de reconocimiento, incluyendo el uso de un dron. La combinación apunta hacia partidas donde preparar un movimiento puede resultar más valioso que reaccionar cuando ya es demasiado tarde.
Un futuro donde morir forma parte del presupuesto
La ambientación de Fragmentary Order sitúa a la humanidad en el año 2251, con conflictos repartidos por el sistema solar. Su universo parte de una sociedad que logró superar grandes crisis gracias a una organización llamada CORE, pero que terminó evolucionando hacia un sistema de poder dominado por intereses empresariales.
La expansión espacial, incluida la colonización de Marte, debilitó progresivamente ese control. Surgieron nuevas alianzas y los enfrentamientos regresaron, aunque con una diferencia fundamental: la guerra se ha convertido en un servicio que puede contratarse.
Los jugadores controlan clones denominados RepEnt, operados a distancia. En ese contexto, perder una unidad no representa necesariamente la muerte de la persona que está detrás, sino un coste más dentro de las operaciones de una corporación.
Esta premisa permite interpretar los enfrentamientos desde una perspectiva distinta. Si los combatientes son recursos reemplazables, la verdadera importancia de una misión podría encontrarse en sus objetivos, los suministros empleados y las decisiones tomadas antes de iniciar el combate. Es una lectura de su ambientación, no una confirmación de cómo funcionará su economía jugable.
También introduce una contradicción interesante: aunque la ficción presenta soldados prescindibles, el juego pretende que cada enfrentamiento exija coordinación y planificación. El desafío de Rant Gaming Studios será conseguir que esa tensión se traduzca en mecánicas satisfactorias y no se quede únicamente en el trasfondo narrativo.
El gameplay de Fragmentary Order hereda de Escape from Tarkov algo más que los disparos
Resulta inevitable comparar Fragmentary Order con Escape from Tarkov. Buyanov vuelve a situarse al frente de un proyecto donde el combate busca apoyarse en la preparación, la gestión del equipo y la supervivencia. Sin embargo, trasladar algunas de esas ideas a un escenario futurista abre posibilidades diferentes.
En las imágenes aparecen elementos de interfaz relacionados con el estado de distintas partes del cuerpo, la hidratación, la alimentación y el peso transportado. Son detalles que recuerdan al enfoque de simulación de Tarkov y sugieren que administrar los recursos seguirá teniendo importancia.
El escenario también muestra variaciones atmosféricas durante la demostración, mientras los jugadores avanzan, buscan materiales y se enfrentan a distintas amenazas. No obstante, todavía faltan detalles para conocer el alcance definitivo de sus sistemas y cómo se organizarán las partidas.
En este terreno, la comparación con otros títulos del género resulta especialmente interesante. El primer aniversario de ARC Raiders y sus estadísticas de cooperación recuerda que un shooter de extracción puede generar situaciones memorables no solo por los tiroteos, sino también por las decisiones que toman los jugadores cuando se encuentran con otros supervivientes.
Fragmentary Order parece buscar una identidad propia mediante una combinación de tecnología, vulnerabilidad e información imperfecta. La cuestión no es si puede parecerse a Tarkov, sino si conseguirá que sus herramientas futuristas cambien realmente la forma de combatir.
Esto es lo que cuesta probar Fragmentary Order antes de la beta
Rant Gaming Studios también ha presentado Prime Batch, un programa de acceso anticipado a pruebas que permite participar en fases cerradas del desarrollo antes de la beta pública. Por ahora existen dos modalidades con precios y ventajas diferentes.
La opción CANDIDATES cuesta 44,99 dólares, mientras que FOUNDERS asciende a 79,99 dólares. Ambas forman parte del programa de pruebas, pero la segunda está orientada a quienes desean implicarse más directamente en el desarrollo.
FOUNDERS incorpora una distinción especial dentro del juego, un paquete de objetos previsto para el lanzamiento de la beta y acceso a sesiones experimentales. También permite consultar la hoja de ruta y participar en un canal cerrado de comunicación con los desarrolladores.
Todos los detalles de las modalidades se encuentran en la página oficial del programa Prime Batch de Fragmentary Order, que conviene revisar antes de realizar cualquier compra.
Hay una diferencia importante entre pagar para participar en pruebas y comprar un videojuego terminado. El proyecto continúa en desarrollo y todavía no tiene fecha de lanzamiento confirmada. Por tanto, quienes estén interesados deberían valorar si quieren colaborar en una experiencia que todavía puede cambiar o prefieren esperar a conocer su estado final.
El estudio también tiene previsto compartir nuevos detalles sobre las pruebas y sus próximos pasos. Hasta entonces, el material publicado permite conocer su dirección creativa, pero no ofrece garantías sobre cuándo estará disponible la versión definitiva.
El gameplay de Fragmentary Order deja una propuesta prometedora para los aficionados a los shooters tácticos: clones controlados a distancia, tecnología que puede volverse contra el usuario y un universo donde las corporaciones deciden el precio de cada enfrentamiento. Ahora falta comprobar si todas esas ideas funcionan juntas cuando los jugadores tengan el control. ¿Conseguirá Buyanov crear una alternativa con personalidad propia o será difícil escapar de la sombra de Tarkov?












