El roguelike Everbrink convierte el suelo en tu peor enemigo

El nuevo juego de antiguos desarrolladores de HARVESTELLA mezcla cartas, conquista territorial e islas que desaparecen turno a turno. Llegará a Steam en 2027.

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Caballero con capa roja, una arquera elfa y un lobo luchan contra esqueletos sobre una isla flotante que se desmorona, al estilo de Everbrink

En muchos juegos de estrategia, conquistar territorio significa ganar espacio para construir y preparar el siguiente ataque. En el roguelike Everbrink, ese terreno puede desaparecer antes de que consigas aprovecharlo. Su mundo está formado por islas flotantes que se derrumban turno tras turno, obligándote a elegir entre reforzar tus posiciones o lanzarte contra el enemigo antes de quedarte sin suelo.

Esta peculiar combinación de construcción de mazos, estrategia 4X y combates por turnos es la carta de presentación de Impachi Inc., un estudio independiente japonés con antiguos desarrolladores de HARVESTELLA. Su debut llegará a PC mediante el acceso anticipado de Steam en 2027, con una idea que podría dar bastante juego: aquí retirarse no siempre es una opción.

El roguelike Everbrink hace del derrumbe una oportunidad

La mecánica que define la aventura recibe el nombre de Colapso. Al terminar cada turno, una parte de la isla situada a nuestras espaldas desaparece, llevándose consigo cualquier unidad o construcción que permanezca sobre las casillas afectadas. No importa cuánto hayas invertido en ellas: cuando el terreno cae, todo lo que sostiene se pierde.

Sin embargo, este desastre tiene una particularidad que cambia por completo la estrategia. Las casillas destinadas a desaparecer se señalan con antelación, de manera que podemos anticipar el peligro y utilizarlo contra los rivales. Un esqueleto situado en una zona condenada puede acabar precipitándose al vacío sin necesidad de gastar cartas para derrotarlo.

Lo interesante es el dilema que aparece constantemente. ¿Conviene atacar ahora y arriesgar nuestras tropas, o esperar un turno para que el escenario elimine parte de las amenazas? Esta segunda posibilidad tampoco está libre de riesgos, porque el Colapso continúa avanzando y podría dejarnos sin espacio para maniobrar.

El objetivo consiste en destruir la fortaleza enemiga antes de que el terreno desaparezca. Al conseguirlo, una nueva isla se une a la nuestra y permite continuar la expedición. Así, el avance territorial no funciona únicamente como recompensa por ganar una batalla, sino como una condición para seguir con vida.

Las cartas sirven para conquistar, construir y conseguir recursos

El roguelike Everbrink utiliza las cuatro grandes acciones del género 4X —explorar, expandir, explotar recursos y exterminar enemigos—, pero las traslada a un sistema de cartas. En lugar de administrar un imperio desde menús tradicionales, nuestras decisiones se desarrollan directamente sobre el tablero.

Junto a la paladín Alethea y sus compañeros podremos invocar elfos, criaturas como Cerbero y otras unidades para enfrentarnos a esqueletos y zombis. También tendremos cartas de estructuras y hechizos, necesarias para mantener la ofensiva y aprovechar los recursos disponibles.

Las unidades y edificios desplegados forman nuestro Territorio. Esta regla resulta especialmente importante porque las nuevas invocaciones y construcciones solo pueden colocarse junto a posiciones que ya controlemos. No basta con disponer de una carta poderosa: necesitamos abrirle un espacio útil en el campo de batalla.

Los recursos se dividen en cuatro colores y se obtienen aprovechando determinadas casillas del escenario. Los bosques permiten establecer campamentos madereros, mientras que las zonas marítimas pueden albergar pesquerías. Estas instalaciones mejoran la obtención de materiales, pero invertir demasiado tiempo en desarrollar una economía también tiene un coste cuando el mapa se está desmoronando.

Otra herramienta fundamental será el Asalto Directo. Si un enemigo se encuentra junto a nuestro Territorio, podremos atacarlo utilizando una carta de unidad desde la mano. Cuando el ataque consigue derrotarlo, la nueva unidad ocupa inmediatamente su posición. Es una manera de combinar ofensiva y expansión en una sola jugada.

Cada isla conquistada obliga a reconstruir parte del ejército

La victoria sobre una fortaleza no significa conservar intacto todo lo que hemos desplegado. Al conectar una nueva isla, el mazo y las estructuras permanecen, pero las unidades invocadas desaparecen. Esta diferencia introduce una decisión interesante sobre qué merece la pena desarrollar pensando en el futuro.

Una estrategia basada en numerosas tropas puede resultar eficaz para superar una batalla, aunque después será necesario volver a desplegarlas. Las estructuras, en cambio, ofrecen continuidad entre territorios. Por eso, elegir cuándo invertir en soldados y cuándo fortalecer nuestra infraestructura podría marcar el ritmo de cada expedición.

También encontraremos eventos que permiten modificar el mazo mientras seguimos combatiendo. El Cairn ofrece nuevas cartas, el Altar permite mejorar una carta de unidad y el Comerciante vende objetos que pueden ayudarnos a superar situaciones complicadas.

Hay un detalle especialmente atractivo: las cartas obtenidas mediante estos eventos se colocan en la parte superior del montón de robo. Esto permite preparar su llegada a la mano en el siguiente robo, convirtiendo una recompensa en una posible respuesta inmediata a lo que sucede sobre el tablero.

Es un enfoque diferente al de otros juegos de construcción de mazos. Por ejemplo, HARMA apuesta por controlar el azar mediante artefactos y recursos limitados, mientras que Everbrink añade la presión de conquistar terreno antes de perderlo. Ambos comparten el interés por tomar decisiones difíciles con las cartas disponibles, pero trasladan esa tensión a situaciones muy distintas.

El diseño de las cartas podría importar tanto como su potencia

Uno de los aspectos más prometedores del roguelike Everbrink es que una carta no parece poder valorarse únicamente por el daño que causa. Su utilidad también dependerá del lugar donde podamos jugarla, de los recursos necesarios y de cuánto tiempo vaya a permanecer disponible esa parte de la isla.

Imaginemos que disponemos de una unidad especialmente poderosa, pero colocarla supone abandonar una posición económica importante. La decisión ya no consiste simplemente en maximizar el daño: debemos valorar si ese ataque permitirá alcanzar la fortaleza antes del siguiente derrumbe. Es un ejemplo hipotético, pero ayuda a entender las posibilidades que abre el sistema.

Esta filosofía recuerda a una cuestión que también aparece en el diseño y equilibrio de las cartas de Slay the Spire 2: una herramienta interesante no tiene por qué ser siempre la más poderosa, sino aquella que obliga al jugador a decidir cuándo merece la pena utilizarla.

La diferencia es que el roguelike Everbrink incorpora una dimensión espacial especialmente relevante. El orden de las cartas, la posición de los enemigos y la proximidad del Colapso pueden alterar el valor de una misma jugada. Si Impachi consigue equilibrar estos elementos, podría ofrecer una experiencia donde construir un buen mazo sea tan importante como saber dónde utilizarlo.

Los creadores de HARVESTELLA preparan el roguelike Everbrink para 2027

Detrás de este proyecto encontramos a Impachi Inc., un estudio independiente de Tokio fundado en 2026 por profesionales con experiencia en compañías como Square Enix, SEGA, PlatinumGames y GREE. Entre sus trabajos anteriores figuran HARVESTELLA y Another Eden.

El responsable del estudio participó como productor y diseñador en HARVESTELLA, un RPG que combinaba aventuras, combates y simulación de vida. En Battle4Play ya recogimos el lanzamiento de HARVESTELLA para Nintendo Switch y PC, una producción muy diferente de este nuevo proyecto, pero que ayuda a situar la trayectoria de parte de sus responsables.

Everbrink será el primer videojuego del estudio y llegará a acceso anticipado de Steam en 2027. Según explica Impachi en su página oficial de Everbrink en Steam, esta etapa servirá para ajustar el equilibrio y mejorar la experiencia a partir de las opiniones de los jugadores.

El equipo calcula que el acceso anticipado podría durar entre seis meses y un año, aunque dependerá del desarrollo. También contempla incorporar nuevos líderes, unidades, cartas, reliquias, eventos y enemigos, además de mejoras visuales y compatibilidad con más idiomas.

Por ahora, solo están confirmados el inglés y el japonés, por lo que no hay traducción al español anunciada. El juego será de pago único, sin compras dentro de la partida, y todavía no tiene precio confirmado. Sus responsables también están preparando una demo, aunque no han comunicado cuándo estará disponible.

La propuesta del roguelike Everbrink resulta llamativa porque convierte algo que normalmente intentaríamos evitar —perder territorio— en el motor de toda la experiencia. Habrá que comprobar si sus sistemas mantienen el equilibrio durante partidas largas, pero la idea de construir un ejército sobre un mundo que desaparece tiene personalidad propia. ¿Preferiríais asegurar los recursos antes de atacar o avanzar sin descanso para escapar del Colapso?

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