Después de tantos años esperando novedades, lo verdaderamente interesante de Kingdom Hearts 4 ya no es comprobar que Sora vuelve a empuñar la Llave Espada. Square Enix parece dispuesta a utilizar la cuarta entrega para romper una de las costumbres más arraigadas de la saga: que casi toda la aventura jugable dependa de un único protagonista.
El nuevo material presentado alrededor de D23 apunta precisamente en esa dirección. Mickey tendrá secciones propias, mientras que Donald y Goofy serán personajes jugables, una decisión que puede terminar teniendo bastante más importancia de la que sugiere un simple cambio de personaje.
Kingdom Hearts 4 quiere que cambiar de héroe cambie también las reglas
La gran pista está en Mickey. Sus secuencias no parecen concebidas como una versión reducida del combate de Sora, sino como una experiencia con identidad propia. El rey se adentra en un mundo con apariencia de libro donde el escenario pasa a funcionar prácticamente como papel.
Tai Yasue, codirector del proyecto, explicó durante el panel dedicado a la franquicia que esta parte apuesta por un diseño basado en puzles. Mickey puede generar versiones de origami de sí mismo con propiedades diferentes: hacerse extremadamente fino para atravesar grietas, adoptar un tamaño gigantesco o incluso convertirse en una especie de avión de papel.
Eso cambia la lectura del proyecto. Square Enix no estaría añadiendo personajes controlables únicamente para ofrecer variedad visual, sino utilizando cada uno para introducir reglas diferentes. Es una evolución lógica para una saga que tradicionalmente ha intentado adaptar sus mecánicas a las particularidades de cada universo Disney.
Mickey puede resolver uno de los viejos problemas de la saga
Las aventuras principales han construido históricamente sus sistemas alrededor de Sora, mientras Donald y Goofy funcionaban fundamentalmente como compañeros controlados por la IA. Darles ahora protagonismo directo permite repartir mejor el ritmo de una campaña que seguirá teniendo en Quadratum uno de sus grandes ejes.
Mickey resulta especialmente interesante porque sus puzles pueden actuar como pausa entre enfrentamientos más intensos. En lugar de intentar mantener permanentemente la espectacularidad del combate, Kingdom Hearts 4 puede alternar acción, exploración y desafíos ambientales sin obligar a Sora a absorber todas esas mecánicas.
La estrategia encaja además con una franquicia que llegará a su nueva entrega principal muchos años después de Kingdom Hearts III. Quienes quieran seguir cómo evoluciona el lanzamiento en consolas pueden consultar la actualidad del ecosistema PlayStation y los últimos movimientos en Xbox Series X.
El verdadero cambio de Kingdom Hearts 4 está en su variedad
Aquí está el detalle importante: Mickey, Donald y Goofy pueden convertir la estructura de la campaña en algo mucho menos predecible. Ya no tendría que existir una separación tan rígida entre los mundos visitados por Sora y aquello que ocurre con sus compañeros mientras avanzan sus respectivas historias.
También abre una posibilidad interesante para los mundos Disney. Si Square Enix vincula determinadas mecánicas a personajes concretos, cada escenario podría aprovechar ideas mucho más específicas sin tener que encajarlas obligatoriamente dentro del sistema de combate tradicional.
El precedente inmediato está en el propio ADN de la serie. Kingdom Hearts lleva desde 2002 mezclando personajes y universos que, sobre el papel, parecían difíciles de combinar. La propia historia de la saga recopilada por Square Enix muestra hasta qué punto Sora, Donald y Goofy han formado el núcleo de estas aventuras. Ahora la diferencia es que el jugador tendrá más control sobre ese reparto.
Con lanzamiento previsto para finales de 2027 en PS5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2, todavía queda margen para descubrir hasta dónde llega esta filosofía. Quienes sigan la versión híbrida también tienen la cobertura de la actualidad de Nintendo. Si estas secciones de Mickey son algo más que momentos aislados, Kingdom Hearts 4 podría terminar renovando la saga no mediante un único gran sistema, sino haciendo que cada protagonista se juegue de una manera diferente.












