La propuesta de Boars in Rome parkour tiene algo que no suele verse en los juegos ambientados en la capital italiana: aquí no vamos a recorrer sus monumentos como turistas, sino a utilizarlos como parte de un enorme circuito de movimiento. Team Boars prepara una aventura para PC en la que una Roma abandonada, invadida por la vegetación y rodeada de construcciones futuristas, se convierte en el escenario de una carrera por descubrir qué ocurrió con la humanidad.
Boars in Rome parkour convierte la ciudad en un desafío de movimiento
En muchos videojuegos, atravesar una ciudad consiste en seguir el camino marcado hasta el siguiente objetivo. Boars in Rome plantea una relación diferente con el escenario: cada pared, farola o desnivel puede convertirse en una oportunidad para mantener la velocidad y alcanzar lugares que, a primera vista, parecen inaccesibles.
Su sistema de desplazamiento permite correr, saltar, deslizarse, impulsarse por las paredes, balancearse en farolas y superar obstáculos bajos. Lo interesante es que estas acciones no funcionan como movimientos aislados. La propuesta gira alrededor del impulso y la continuidad, de manera que encadenar maniobras debería resultar más satisfactorio que detenerse continuamente para calcular el siguiente salto.
Los niveles tienen un recorrido lineal y una meta definida, pero no obligan a seguir una única trayectoria. Esta diferencia puede ser importante para quienes disfrutan perfeccionando rutas: encontrar un camino hasta el final es una cosa, mientras que aprender a recorrerlo con fluidez supone un desafío distinto.
Una Roma futurista donde los edificios cuentan otra historia
El escenario también tiene una explicación narrativa. Según la descripción publicada por Team Boars en Steam, nuestro personaje fue elegido para comenzar una nueva vida fuera de la Tierra. Sin embargo, después de despertar de un largo letargo, descubre un planeta abandonado por la humanidad, donde las máquinas continúan funcionando y la naturaleza recupera el terreno perdido.
Roma conserva parte de su identidad histórica, aunque ahora sus monumentos conviven con enormes estructuras de aspecto brutalista. Los distritos en ruinas, las reservas históricas y las construcciones tecnológicas deterioradas presentan una ciudad que parece pertenecer a varias épocas al mismo tiempo.
Esta transformación ofrece una perspectiva distinta a las recreaciones habituales de Italia en los videojuegos. Mientras que propuestas como la Roma vinculada a la filtración de Assassin’s Creed despiertan interés por su relación con una ciudad reconocible, aquí el atractivo está precisamente en descubrir cómo ha cambiado después de desaparecer la civilización que la habitaba.
Además, la ambientación no parece limitarse a decorar los recorridos. La mezcla de arquitectura clásica y estructuras gigantescas permite imaginar trayectorias a diferentes alturas, convirtiendo la propia ciudad en una pieza fundamental del diseño jugable.
Boars in Rome parkour recupera el placer de dominar cada recorrido
El creador presentó el proyecto en Bluesky, dentro de la iniciativa #PitchYaGame, relacionándolo con Mirror’s Edge y los mapas de surf de Counter-Strike. Son dos referencias que ayudan a entender la intención del juego, aunque procedan de experiencias bastante diferentes.
Mirror’s Edge convirtió el desplazamiento en primera persona en el centro de su identidad. Los mapas de surf de Counter-Strike, por su parte, destacan por exigir control del movimiento, aprovechamiento de la inercia y precisión. Combinar ambas ideas sugiere una aventura donde no basta con llegar a la meta: también importa cómo lo hacemos.
La comparación resulta especialmente interesante porque el juego no necesita plantearse como un mundo abierto para ofrecer libertad. Un nivel con principio y final puede admitir distintas soluciones, y esa variedad podría animar a repetir los escenarios para encontrar rutas más limpias o encadenar movimientos sin perder velocidad.
En el apartado visual, Rock Paper Shotgun señala semejanzas con VHOLUME y encuentra ecos de la dirección artística de Dishonored y Half-Life 2. Más allá de esas influencias, la identidad de Boars in Rome dependerá de cómo consiga unir sus escenarios con la sensación de velocidad.
Cómo acceder al playtest de Boars in Rome en Steam
La mejor noticia para quienes quieran comprobar si su sistema de movimiento funciona tan bien como promete es que no hace falta esperar al lanzamiento para solicitar acceso a una prueba. Team Boars mantiene un playtest abierto en Steam y, según la información disponible, la incorporación es inmediata al apuntarse.
Para participar, basta con localizar Boars in Rome en la plataforma de Valve y utilizar la opción de acceso a la prueba. También es posible añadirlo a la lista de deseados para seguir sus novedades. Conviene recordar que todavía no tiene fecha de lanzamiento anunciada y que, por ahora, su plataforma confirmada es PC.
Este acceso anticipado resulta especialmente útil en una aventura basada en el control del personaje. Las imágenes pueden transmitir la escala de los edificios y el atractivo de sus ruinas, pero aspectos como la respuesta de los saltos, la conservación del impulso o la facilidad para enlazar movimientos solo pueden valorarse realmente al jugar.
Dentro de los proyectos independientes que apuestan por mecánicas fáciles de comprender y difíciles de dominar, hay propuestas muy diferentes. Recientemente también conocimos Snow Panic, un juego de esquí multijugador para Steam, que utiliza la velocidad como parte esencial de su experiencia, aunque desde una perspectiva mucho más caótica y competitiva.
Boars in Rome parkour todavía tiene que demostrar hasta dónde puede llevar sus ideas, pero su combinación de exploración, rutas alternativas y una capital italiana transformada por el paso del tiempo merece atención. La posibilidad de probarlo antes de su estreno permitirá descubrir si recorrer esta Roma del futuro resulta tan entretenido como contemplarla. ¿Os atrae más descubrir sus secretos o intentar dominar cada salto?












